De un 100 % de la generalidad de los casos, el 50 % desconoce que sea cierto o se le convierte en cierto cuando le toca en sí mismo/a, el otro 50 % se divide en un 20 % que sabe que es así, pero prefiere negarlo, para no reconocerse como estafado/estafador (¿qué diria la "gran manada" si descubrieran mis fallos?), otro 15 % lucha contra eso, para diferenciarse, para mostrarle a los otros que es distinto; a la larga termina cediendo (por error o conveniencia) y jugando un juego que no eligió, pero las fuerzas se le disminuyeron mientras se estaba enterando del hecho. El 4 % que resta, lo acepta, digamos, coincide con usted en tal sentencia, se deja ser manipulado y/ o se permite la posibilidad de ofrendar afecto porque en algún lugar ( ¿en algún lugar?), aunque escondidísima, el alma todavía "podría" hallarse. Y el 1 % final dice: "soy feliz de cualquier lado que me encuentre, comprendo que el provenir de los sentimientos humanos es tan dispar y errático como los seres de los cuales nace".
Una verdad agria, de esas que todos sabemos, pero le calculamos siempre el porcentaje de afectación...