Hombre,
Cuando Dios te dé un hijo
recíbelo con su madre
recíbelo como el regio tesoro
que es puesto en vuestras vidas.
Abrázalo con cariño,
que sienta la fortaleza de
unos brazos viriles,
pero también la ternura
que emana del corazón
de su padre,
¡Un auténtico ser humano!
La virilidad le servirá
más adelante en la vida
para ser fuerte
cuando tropiece
y la ternura para que no
olvide que es creación
de Dios.
Hombre,
la ternura es la poesía
que el divino Hacedor
puso en la creación,
¡Es herencia de él!
Aquellos sin ternura en el alma
se han quedado como reptiles
con forma humana
y el mundo nada espera de ellos.
Hombre, a ti te digo
toma a tu hijo y enséñale a caminar.
Al principio seguirá tus pasos,
serás el espejo donde
deseará mirarse.
Debes ser siempre para él
espejo limpio, bien pulido.
por ello tus actos deben
ser nobles y sinceros.
Erradica la hipocresía de tu vida,
ella causa muchos males.
Enséñale que
deberá mirar siempre de frente
a sus semejantes,
cuando les hable
y que si alguna vez
ha de mirar hacia abajo
a un hermano,
es porque extiende su brazo
hacia él para levantarlo.
Enséñale a bendecir el pan
ganado con su esfuerzo de cada día,
enséñale también a compartir
lo que tiene con sus hermanos
menos afortunados.
El pan no se reparte,
sino se comparte.
Jesús lo compartió con
sus discípulos para que ellos
lo compartieran con nosotros.
Enséñale que la mujer
es la más hermosa
de las creaciones del universo.
Que ha de admirar su belleza
pues es un regalo del creador,
que ha de amarla,
pero también tiene la obligación
de respetarla, recuérdale que
¡Su madre es una mujer!
Enséñale el amor al trabajo,
pues con él se satisfacen
las necesidades materiales.
Enséñale que el pan
ganado honradamente
agrada al Creador, su Dios.
Enséñale a procurarse todo
lo que su familia necesita con su trabajo.
Que no envidie nunca al que tiene más,
a veces tener más sólo es sinónimo
de tener malas entrañas,
malos sentimientos,
maldad en el alma.
Hombre,
llegado el momento,
tu hijo habrá de marcharse
para seguir su camino
no temas, déjalo irse.
Si todo lo anterior lo lleva en su alma
el mundo tendrá para él
a un ser humano digno de
vivir la vida.
Vigila nada más aquel
camino por donde un día se fue.
Si vuelve, es para pedirte consejo
porque algo falta en su vida
Si no es porque todo quedó bien hecho.
Has de tener claro en tu mente,
que aunque es tu hijo,
lo engendraste y le diste
todo tu cariño, no eres tú.
Siendo pequeño
lo guiaste por tu camino,
ahora que se ha marchado,
no seguirá ese camino
sino el que la vida le pone enfrente.
No tendrá tus pensamientos,
sino los que broten de su mente.
Sus sentimientos no serán los tuyos,
sino aquellos que con tu ejemplo
y ternura, él logró formarse.
Tu alma no estará en él,
tus ideales no serán los de él.
Él mirará más alto que tú
porque la vida se ha elevado
con su generación.
En cada generación la vida
da un salto para adelante,
hoy es mejor que ayer
pero menos perfecta que mañana.
Así como todo ser humano
quiere que su hijo crezca en
el mejor mundo posible,
tú también así lo deseaste
he hiciste a un hombre que
no lastimará a sus hermanos
para no ser lastimado por ellos.
Hombre gracias por esforzarte
para hacer bien a tu hijo
hoy él recibe una herencia
pues tiene su lugar en el universo.
Hoy él es responsable de
entregar un mejor mañana
a la humanidad.
Cuando Dios te dé un hijo
recíbelo con su madre
recíbelo como el regio tesoro
que es puesto en vuestras vidas.
Abrázalo con cariño,
que sienta la fortaleza de
unos brazos viriles,
pero también la ternura
que emana del corazón
de su padre,
¡Un auténtico ser humano!
La virilidad le servirá
más adelante en la vida
para ser fuerte
cuando tropiece
y la ternura para que no
olvide que es creación
de Dios.
Hombre,
la ternura es la poesía
que el divino Hacedor
puso en la creación,
¡Es herencia de él!
Aquellos sin ternura en el alma
se han quedado como reptiles
con forma humana
y el mundo nada espera de ellos.
Hombre, a ti te digo
toma a tu hijo y enséñale a caminar.
Al principio seguirá tus pasos,
serás el espejo donde
deseará mirarse.
Debes ser siempre para él
espejo limpio, bien pulido.
por ello tus actos deben
ser nobles y sinceros.
Erradica la hipocresía de tu vida,
ella causa muchos males.
Enséñale que
deberá mirar siempre de frente
a sus semejantes,
cuando les hable
y que si alguna vez
ha de mirar hacia abajo
a un hermano,
es porque extiende su brazo
hacia él para levantarlo.
Enséñale a bendecir el pan
ganado con su esfuerzo de cada día,
enséñale también a compartir
lo que tiene con sus hermanos
menos afortunados.
El pan no se reparte,
sino se comparte.
Jesús lo compartió con
sus discípulos para que ellos
lo compartieran con nosotros.
Enséñale que la mujer
es la más hermosa
de las creaciones del universo.
Que ha de admirar su belleza
pues es un regalo del creador,
que ha de amarla,
pero también tiene la obligación
de respetarla, recuérdale que
¡Su madre es una mujer!
Enséñale el amor al trabajo,
pues con él se satisfacen
las necesidades materiales.
Enséñale que el pan
ganado honradamente
agrada al Creador, su Dios.
Enséñale a procurarse todo
lo que su familia necesita con su trabajo.
Que no envidie nunca al que tiene más,
a veces tener más sólo es sinónimo
de tener malas entrañas,
malos sentimientos,
maldad en el alma.
Hombre,
llegado el momento,
tu hijo habrá de marcharse
para seguir su camino
no temas, déjalo irse.
Si todo lo anterior lo lleva en su alma
el mundo tendrá para él
a un ser humano digno de
vivir la vida.
Vigila nada más aquel
camino por donde un día se fue.
Si vuelve, es para pedirte consejo
porque algo falta en su vida
Si no es porque todo quedó bien hecho.
Has de tener claro en tu mente,
que aunque es tu hijo,
lo engendraste y le diste
todo tu cariño, no eres tú.
Siendo pequeño
lo guiaste por tu camino,
ahora que se ha marchado,
no seguirá ese camino
sino el que la vida le pone enfrente.
No tendrá tus pensamientos,
sino los que broten de su mente.
Sus sentimientos no serán los tuyos,
sino aquellos que con tu ejemplo
y ternura, él logró formarse.
Tu alma no estará en él,
tus ideales no serán los de él.
Él mirará más alto que tú
porque la vida se ha elevado
con su generación.
En cada generación la vida
da un salto para adelante,
hoy es mejor que ayer
pero menos perfecta que mañana.
Así como todo ser humano
quiere que su hijo crezca en
el mejor mundo posible,
tú también así lo deseaste
he hiciste a un hombre que
no lastimará a sus hermanos
para no ser lastimado por ellos.
Hombre gracias por esforzarte
para hacer bien a tu hijo
hoy él recibe una herencia
pues tiene su lugar en el universo.
Hoy él es responsable de
entregar un mejor mañana
a la humanidad.