kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
A mi madre
HOMENAJE A LA VIDA
Nací entre abetos un gélido invierno,
libaban tus ojos la vida soñada.
Volviste a tu España con alma enflorada;
nervioso aguardaba tu amor eviterno.
Gustaba con celo un Celtas fraterno,
rogaba al cristal, ansiaba tu entrada.
Alzaste la mano del niño turbada
mistando: te quiero, mi Ángel eterno.
Mi hermana llegó brotando las flores
con cresta de punki, con pinta de duende.
Su amiga la estrella, la ayuda y la esplende;
la riega de vida, de jugos y ardores.
Tan rápido, padres, volaron los años...
Trocaron la chispa de vuestros luceros
por suaves candiles tras largos senderos;
amor compañero de mil travesaños.
Recuerdo el fulgor de aquella baranda;
el cielo que tiñe el mar rosmarino...
Recuerdo a mi padre con tono ambarino
cerrando los ojos cantando «Yolanda».
Postrado el estío, mi padre quebró.
El frío silente rumor del adiós
ancló su mirada, fundió su trasdós.
Indómitas olas... tu mar te enterró.
Arcano horizonte, ¡¿por qué esa cornada?!
Las noches vacías, atroz pentagrama,
tallaron con lágrimas el triste epigrama:
apenas si somos el aire, la nada.
Transida mi madre flotó sin arropo,
surcaba las olas su triste lamento.
De pronto el azar prendió el firmamento...
Testigo del beso el trémulo chopo.
Un beso y un trato: volar explorando
lugares y aromas, tibiando el helor
que escarcha la vida, con límpido amor.
Vestíos de gala: ¡os quiero bailando!
El marzo pasado mi amor encendía
mi propia existencia: mi niño, mi nova.
el próximo invierno, sonando la trova,
¡alumbra de nuevo la pura ambrosía!
~ Kalkbadan ~
Madrid, marzo de 2011
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