yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no pedía mucho.
Ella no daba nada.
Y nos dedicamos a traficar besos robados,
caricias de almacén,
amores disecados.
Aves de rapiña abandonados.
Ella que siempre fue tan ella
solía robarme algunos versos;
homicida por vocación
dejaba en mi reloj rotas esperas,
llamadas incompletas,
caricias sin respuesta
y en mi alma telarañas.
Ella que nunca daba nada
llenó mis manos de derrotas,
asfixió el respiro de los sueños
y cansada de mentirme
se retiró cerrando sus caminos
con palabras de artificio
para que mis deseos no la pudieran alcanzar.
Ella no daba nada.
Y nos dedicamos a traficar besos robados,
caricias de almacén,
amores disecados.
Aves de rapiña abandonados.
Ella que siempre fue tan ella
solía robarme algunos versos;
homicida por vocación
dejaba en mi reloj rotas esperas,
llamadas incompletas,
caricias sin respuesta
y en mi alma telarañas.
Ella que nunca daba nada
llenó mis manos de derrotas,
asfixió el respiro de los sueños
y cansada de mentirme
se retiró cerrando sus caminos
con palabras de artificio
para que mis deseos no la pudieran alcanzar.