darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alimento en mí el desprecio
para un ser muy diferente,
invento un pesado ambiente
y lo único que aún aprecio
es mi yo banal y necio.
Eres la diosa Afrodita
con tu belleza inaudita
y te crees la doncella
que va dejando sus huellas
en un huerto hermafrodita.
Una voz dulce me nombra
en un odio gigantesco,
te vistes funambulesco,
bella se ve hasta tu sombra
y pisas aquella alfombra
que me crea desencanto,
me cubres con tu gran manto.
Mi vil conciencia alunada
queda perdida en la nada,
me desplomo en el quebranto.