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Hormigas

penabad57

Poeta veterano en el portal
Creamos líneas precisas sobre la geometría de los suelos,

subimos por los troncos de los árboles como una arteria

que no cesa de manar savia, en la pequeñez y la negrura

está el alma de un colectivo cuya fuerza es el tesón que nos une,

no nos importan la lluvia ni el cierzo ni el sol ni la canícula,

a veces morimos, si el agua, como un torrente fatal,

anega el sendero de un jardín abandonado, es la llama

el enemigo si el bosque arde con latidos de ceniza

en su corazón de agosto, también-como la propia tierra-

el cantil, el atrio, los muros o la madera de las habitaciones

nos sirven de hogar; y así seguiremos igual que un río que circula

incansable por los caminos, aún sin descubrir, de la vida.
 
Última edición:
Y se renuevan continuamente a pesar de todas las dificultades que se les presentan. Buenas reflexiones nos compartes.

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Creamos líneas precisas sobre la geometría de los suelos,

subimos por los troncos de los árboles como una arteria

que no cesa de manar savia, en la pequeñez y la negrura

está el alma de un colectivo cuya fuerza es el tesón que nos une,

no nos importan la lluvia ni el cierzo ni el sol ni la canícula,

a veces morimos, si el agua, como un torrente fatal,

anega el sendero de un jardín abandonado, es la llama

el enemigo si el bosque arde con latidos de ceniza

en su corazón de agosto, también-como la propia tierra-

el cantil, el atrio, los muros o la madera de las habitaciones

nos sirven de hogar; y así seguiremos igual que un río que circula

incansable por los caminos, aún sin descubrir, de la vida.
Dulce reflexión.

Saludos
 
Creamos líneas precisas sobre la geometría de los suelos,

subimos por los troncos de los árboles como una arteria

que no cesa de manar savia, en la pequeñez y la negrura

está el alma de un colectivo cuya fuerza es el tesón que nos une,

no nos importan la lluvia ni el cierzo ni el sol ni la canícula,

a veces morimos, si el agua, como un torrente fatal,

anega el sendero de un jardín abandonado, es la llama

el enemigo si el bosque arde con latidos de ceniza

en su corazón de agosto, también-como la propia tierra-

el cantil, el atrio, los muros o la madera de las habitaciones

nos sirven de hogar; y así seguiremos igual que un río que circula

incansable por los caminos, aún sin descubrir, de la vida.
Pues es sobre hormigas, pero igual puede ser sobre los hombres. Un gusto leerte.
 
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