Niñps de rostros pàlidos cual lirios otoñales;
pupilas que la llama de la angustia devora;
madres en cuyos pechos sepultò sus puñales
el dolor como una mala hermana traidora.
Seres bajo la sombra enorme del quebranto,
hacinamiento de una muchedumbre que espera;
y unas manos que saben purificar el llanto
haciendo que a sus rostros vuelva la primavera.
Yo, tejedor de ritmo de gracia melancòlica;
yo que tengo la vida tal como una arpa eòlica
sensible a las angustias de cualquier mujer
ante la gran tragedia que el cuadro me presenta,
mi alma como una barca se ahoga en la tormenta
de un dolor que en sollozos se acaba de romper!
pupilas que la llama de la angustia devora;
madres en cuyos pechos sepultò sus puñales
el dolor como una mala hermana traidora.
Seres bajo la sombra enorme del quebranto,
hacinamiento de una muchedumbre que espera;
y unas manos que saben purificar el llanto
haciendo que a sus rostros vuelva la primavera.
Yo, tejedor de ritmo de gracia melancòlica;
yo que tengo la vida tal como una arpa eòlica
sensible a las angustias de cualquier mujer
ante la gran tragedia que el cuadro me presenta,
mi alma como una barca se ahoga en la tormenta
de un dolor que en sollozos se acaba de romper!