Hoy es uno de esos días, sin razones,
para salir en busca de otros goces
que no sean la paz de mis rincones
y las gotas de lluvia con sus voces.
Me quedo absorta junto a la ventana
con la mente perdida en lo lejano,
añorando del cálido verano
la caricia del sol en la mañana.
No reniego del gris en que me envuelvo,
los días como hoy en que soy llanto
y en las gotas de lluvia me disuelvo.
Me quiebro ante las sillas, que vacías,
me traen a la memoria aquellos días
en que la Navidad fue risa y canto.
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