Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Hoy me propongo hacer este poema
diciendo poco o nada, y si me apuran
lo doy por terminado, ni lo acabo.
Comienzo a ciegas esta singladura,
espero no me ocupe demasiado,
aunque sé que el silencio sin mesura
duele por ciego más que por callado.
Podría relatar dos braverias
y decir que en las alturas
ni me achico ni acobardo,
que sólo ante las llanuras
se resiste mi mente a dar un paso.
Tengo vértigo y me asusta
que sea a la simpleza de lo llano.
También puedo apuntar que he de morir
sin preferencias, ni ataúd ni urna,
ni virtudes ni pecados;
sin pretender la práctica de usura
que es robarle a la vida cuatro ratos
pagando un interés que resta y suma
y un desahucio asegurado.
Y ahora pues, narraría unas historias:
una sorda, otra ciega y otra muda,
pero eso ya sería demasiado
si leen desde un principio mi postura;
rellenare de versos mi teclado
sin atender al cuerpo de la suma
y dejando al azar el resultado.
Para terminar, termino,
sin más, sin menos, sin lugar a dudas.
No queriendo contar me he descontado,
fracase en la singladura
de agregarme a palabras y vocablos
sin dejar a la vista parte alguna
ni idea que no fuera el simple paso.
diciendo poco o nada, y si me apuran
lo doy por terminado, ni lo acabo.
Comienzo a ciegas esta singladura,
espero no me ocupe demasiado,
aunque sé que el silencio sin mesura
duele por ciego más que por callado.
Podría relatar dos braverias
y decir que en las alturas
ni me achico ni acobardo,
que sólo ante las llanuras
se resiste mi mente a dar un paso.
Tengo vértigo y me asusta
que sea a la simpleza de lo llano.
También puedo apuntar que he de morir
sin preferencias, ni ataúd ni urna,
ni virtudes ni pecados;
sin pretender la práctica de usura
que es robarle a la vida cuatro ratos
pagando un interés que resta y suma
y un desahucio asegurado.
Y ahora pues, narraría unas historias:
una sorda, otra ciega y otra muda,
pero eso ya sería demasiado
si leen desde un principio mi postura;
rellenare de versos mi teclado
sin atender al cuerpo de la suma
y dejando al azar el resultado.
Para terminar, termino,
sin más, sin menos, sin lugar a dudas.
No queriendo contar me he descontado,
fracase en la singladura
de agregarme a palabras y vocablos
sin dejar a la vista parte alguna
ni idea que no fuera el simple paso.
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