ricardo felipe
Poeta recién llegado
Hoy no ganó mi corazón,
hoy ganaron todos los demás,
los juicios condenando los prejuicios,
las leyes inexistentes, intangibles,
ganaron quienes no saben lo que pasa,
ni saben lo que siento.
Hoy ganó el amor descuidado,
los testigos indagando por todos lados,
ganó la paz entre el murmullo
y el orgullo que se quedó sin paz.
Ganó el silencio y también la calma,
pero no lo que grita mi alma,
ganó la mesa servida sin ella,
y ganó también el mar sin la carta en la botella.
Hoy no ganó mi corazón,
ganó el eclipse opacando el destino,
ganaron los días grises
y una que otra sonrisa a punto de extinguirse.
Ganó lo que debió ser, pero no lo que debía ser,
ganó el vacío en la escena del sentimiento,
sin sentimiento y sin escena,
una gota de sensatez ahogando mi tristeza,
una gota de lluvia entreverándose con mis lágrimas.
Hoy no ganó mi corazón,
ya qué importa.
Ricardo Felipe
El último bardo
hoy ganaron todos los demás,
los juicios condenando los prejuicios,
las leyes inexistentes, intangibles,
ganaron quienes no saben lo que pasa,
ni saben lo que siento.
Hoy ganó el amor descuidado,
los testigos indagando por todos lados,
ganó la paz entre el murmullo
y el orgullo que se quedó sin paz.
Ganó el silencio y también la calma,
pero no lo que grita mi alma,
ganó la mesa servida sin ella,
y ganó también el mar sin la carta en la botella.
Hoy no ganó mi corazón,
ganó el eclipse opacando el destino,
ganaron los días grises
y una que otra sonrisa a punto de extinguirse.
Ganó lo que debió ser, pero no lo que debía ser,
ganó el vacío en la escena del sentimiento,
sin sentimiento y sin escena,
una gota de sensatez ahogando mi tristeza,
una gota de lluvia entreverándose con mis lágrimas.
Hoy no ganó mi corazón,
ya qué importa.
Ricardo Felipe
El último bardo