J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Hoy no se califica, no de verdad,
Regresando sobre mis pisadas
No me queda claro por qué educo,
Por qué me desgasto por los hijos de otro
Y disfruto su crecimiento como si fueran míos.
No quiero ser padre,
No quiero algo, otra cosa que me ate,
Solo en la sala, con esas almas al alcance,
Competir con los tiempos y la tecnología,
Rememorar con nostalgia los reglazos…
Antes esto era más simple
No más fácil, pero si mucho más simple.
Salían con sus manitos hinchadas,
Ojos lagrimosos y boca como puchero,
Rogando que no se hablara en casa,
Ante el fantasma de la correa o la chancla,
Pero resultaban de esas manos grandes,
Grandes hombres, grandes mujeres,
De valores y aptitudes templadas como el acero,
Marcadas en sus dedos.
Pero ahora es diferente,
Se han vuelto obsoletas las barbáricas maneras
Y hoy cada uno de sus angelitos
Tiene dos grandes ángeles guardianes
Que prometen el destierro de este nuevo lucifer…
A la tierra de rechinar de dientes,
A la invisibilización del orgullo y la exigencia,
Y es que poner una mala nota hoy
Es peor que el asesinato más monstruoso.
Regresando sobre mis pisadas
No me queda claro por qué educo,
Por qué me desgasto por los hijos de otro
Y disfruto su crecimiento como si fueran míos.
No quiero ser padre,
No quiero algo, otra cosa que me ate,
Solo en la sala, con esas almas al alcance,
Competir con los tiempos y la tecnología,
Rememorar con nostalgia los reglazos…
Antes esto era más simple
No más fácil, pero si mucho más simple.
Salían con sus manitos hinchadas,
Ojos lagrimosos y boca como puchero,
Rogando que no se hablara en casa,
Ante el fantasma de la correa o la chancla,
Pero resultaban de esas manos grandes,
Grandes hombres, grandes mujeres,
De valores y aptitudes templadas como el acero,
Marcadas en sus dedos.
Pero ahora es diferente,
Se han vuelto obsoletas las barbáricas maneras
Y hoy cada uno de sus angelitos
Tiene dos grandes ángeles guardianes
Que prometen el destierro de este nuevo lucifer…
A la tierra de rechinar de dientes,
A la invisibilización del orgullo y la exigencia,
Y es que poner una mala nota hoy
Es peor que el asesinato más monstruoso.