AGancedo
Poeta fiel al portal
Ayer pinté un paisaje,
no había árboles, no había dunas,
no había praderas, no había sol,
no había estrellas, ni había luna.
No había nada parecido al horizonte,
estaban todos los paisajes
vistos por el ojo humano,
sentidos en su corazón.
Utilicé los oleos del recuerdo
y los pinceles de la imaginación;
las imágenes las tracé en ese lienzo inmenso
que no ocupa espacio, en mi interior.
No había nada parecido a planta, a tierra,
a agua, a animal, a mujer u hombre
y sin embargo en el estaba todo
y todos, también tu, también yo.
Hoy pintaré otro paisaje,
¿podré, tan siquiera ponerle color?
buscaré en el espacio luminoso y profundo,
al otro lado de la razón,
captaré el vibrar de la vida,
¿podré pintar lo que no tiene nombre?
al sentirlo, sabré que lo he conocido,
pero no sabré de su forma y colorido;
pintaré solamente mi humilde visión,
invisibles flores luminosas,
transparentes ondas de su suave amor.
no había árboles, no había dunas,
no había praderas, no había sol,
no había estrellas, ni había luna.
No había nada parecido al horizonte,
estaban todos los paisajes
vistos por el ojo humano,
sentidos en su corazón.
Utilicé los oleos del recuerdo
y los pinceles de la imaginación;
las imágenes las tracé en ese lienzo inmenso
que no ocupa espacio, en mi interior.
No había nada parecido a planta, a tierra,
a agua, a animal, a mujer u hombre
y sin embargo en el estaba todo
y todos, también tu, también yo.
Hoy pintaré otro paisaje,
¿podré, tan siquiera ponerle color?
buscaré en el espacio luminoso y profundo,
al otro lado de la razón,
captaré el vibrar de la vida,
¿podré pintar lo que no tiene nombre?
al sentirlo, sabré que lo he conocido,
pero no sabré de su forma y colorido;
pintaré solamente mi humilde visión,
invisibles flores luminosas,
transparentes ondas de su suave amor.
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