Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abro los ojos a las 4’15, el televisor lanza voces,
otra vez he dormido en el sofá.
No importa, me siento despejado, no tiene sentido ir a la cama.
Preparo café mientras pongo en orden mis asuntos corporales.
Tengo la boca hecha un estercolero,
no me gusta lavarla después de cenar,
parece que intento borrar algo bueno.
El primer cigarro tras un sorbo de café es divino, todo encaja.
Repaso la prensa deportiva y pongo Tele Canarias.
A estas horas últimamente dan imágenes de un volcán,
sin comentarios, sólo sonido ambiente, espectacular.
La prensa es un asco, muchos cotilleos.
Algo ha cambiado, antes había revistas especializadas
para esas mierdas. Ahora están en todas partes.
No pasa nada, me digo, hoy puede ser un gran día.
Decido vestirme y salir,
es reconfortante pasear por las calles vacías….
o casi vacías, porque los barrenderos nunca faltan.
Al rato me cruzo con un viandante y ni me mira,
aunque pasamos bien cerca.
Al poco me sucede lo mismo, ¿seré invisible?
Menos mal que más adelante se cruza un gato,
lo saludo, y se me queda mirando al pasar.
¡Ah!, bien, bien, este sí me ve.
La noche es estupenda, suave y calmada.
De nuevo me cruzo con otro ser humano.
Va en bicicleta por la acera y escribiendo con el móvil;
casi me atropella, pero no me mira ni se excusa al pasar.
¡Será gilipollas!
Ya amaneciendo, me dirijo hacia el mar para volver por la costa.
El cielo está precioso, el mar sosegado, alguna gaviota planea.
Hoy puede ser un gran día.
Las escasas nubes se muestran rojizas
en contraste con los tonos azulados del mar y del cielo.
Unos gritos rompen el cuadro, menudo sobresalto.
Me doy la vuelta y veo a un tipo que chilla a su perro.
Decido parar y esperar que pasen,
no me fío nada de los perros que no conozco.
El tipo lleva puestos unos cascos y, al pasar,
me grita un buenos días como si estuviera a un kilómetro,
con cierta entonación robótica.
Estará escuchando acid house, o qué sé yo,
pero no son horas para ir dando alaridos.
No pasa nada, enseguida llego a casa,
necesito otro café y un cigarro.
Hoy puede ser un gran día, ya no tengo por qué salir.
Última edición: