Fabián Menassa
Poeta adicto al portal
Madrid me vio nacer
entre dioses y leyendas
mis despistadas palabras,
torpes en ocasiones
tenían cierta grandeza,
la grandeza de una tierra,
de un amor de riquezas.
La palabra dio algún fruto
tan querida entre mis versos,
amistades y amores
pequeños retorcimientos.
La poesía me dijo
que todo debo a mis maestros
aunque encerrado en mi espejo
solo lo viera con el tiempo.
De risas y llantos mi historia,
de mujeres y lujurias,
de apasionados desencuentros
detenidos en el tiempo,
de noches y lunas y diosas,
de flechazos en el pecho
de uno, más uno, escribiendo.
Con la pasión de la lluvia
sobrevolé Buenos Aires,
tan lejano en mi recuerdo
para revivir aquel viaje
con amable sentimiento.
Le puse voz con mis manos
a mi particular silencio,
y me crecieron amigos,
milenarias secuoyas en el pecho.
Gracias Compañeros
entre dioses y leyendas
mis despistadas palabras,
torpes en ocasiones
tenían cierta grandeza,
la grandeza de una tierra,
de un amor de riquezas.
La palabra dio algún fruto
tan querida entre mis versos,
amistades y amores
pequeños retorcimientos.
La poesía me dijo
que todo debo a mis maestros
aunque encerrado en mi espejo
solo lo viera con el tiempo.
De risas y llantos mi historia,
de mujeres y lujurias,
de apasionados desencuentros
detenidos en el tiempo,
de noches y lunas y diosas,
de flechazos en el pecho
de uno, más uno, escribiendo.
Con la pasión de la lluvia
sobrevolé Buenos Aires,
tan lejano en mi recuerdo
para revivir aquel viaje
con amable sentimiento.
Le puse voz con mis manos
a mi particular silencio,
y me crecieron amigos,
milenarias secuoyas en el pecho.
Gracias Compañeros
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