Antxuron
Poeta recién llegado
Hoy miré el cielo gris
volaban aves mensajeras sin respuestas,
hoy crucé desérticas campiñas
sus yertos terrones clavaban sus anzuelos en mis pasos.
Hoy, esquivo e incomprensible
murmuré estertores al viento de las cumbres
oteé en el horizonte el augurio del atardecer
temblaban mis manos, sudaba fríamente.
Hoy, bañe mis dedos con el lago cristalino
dormí placido bajo sombras arbóreas en los prados
recorrí todos los rincones de la tierra
me sumí en el alborozo de los íntimos instantes últimos.
Hoy acudí al pueblo poblado de abandono
ese que figura en los mapas de inexistencia
y sus fantasmales niños jugaban
al que te pillo por las aceras.
Hoy besé tu foto amarilla y vieja
esa que nos hicimos al quicio de las tinieblas
rompí en mil trozos las cartas sin respuestas
temblaban mis manos, sudaba fríamente.
Hoy será mi último día no habrá un mañana,
no moriré, solo dejaré la existencia,
fue breve fue bello fue absurdo
vana sangre surcando venas efímeras.
Hoy , está acabando,
el estómago arremete su desazón angustiado
los pasos me empujan hacia la eternidad
y se acercan fantasmales niños
jugando al veo veo
y al que te pillo.
©ALFONSO NIETO CARRETERO
volaban aves mensajeras sin respuestas,
hoy crucé desérticas campiñas
sus yertos terrones clavaban sus anzuelos en mis pasos.
Hoy, esquivo e incomprensible
murmuré estertores al viento de las cumbres
oteé en el horizonte el augurio del atardecer
temblaban mis manos, sudaba fríamente.
Hoy, bañe mis dedos con el lago cristalino
dormí placido bajo sombras arbóreas en los prados
recorrí todos los rincones de la tierra
me sumí en el alborozo de los íntimos instantes últimos.
Hoy acudí al pueblo poblado de abandono
ese que figura en los mapas de inexistencia
y sus fantasmales niños jugaban
al que te pillo por las aceras.
Hoy besé tu foto amarilla y vieja
esa que nos hicimos al quicio de las tinieblas
rompí en mil trozos las cartas sin respuestas
temblaban mis manos, sudaba fríamente.
Hoy será mi último día no habrá un mañana,
no moriré, solo dejaré la existencia,
fue breve fue bello fue absurdo
vana sangre surcando venas efímeras.
Hoy , está acabando,
el estómago arremete su desazón angustiado
los pasos me empujan hacia la eternidad
y se acercan fantasmales niños
jugando al veo veo
y al que te pillo.
©ALFONSO NIETO CARRETERO
Última edición: