Liofer Van Draker
Poeta recién llegado
Hoy los pájaros no se escuchan trinar,
Hoy ni si quiera el cielo quiso salir a verme;
Y hoy ni el sol ni la luna iluminan mi sendero,
¿A donde se han marchado?
- Se han marchado contigo.
La virtud de volver al pasado es algo que le he pedido a la penumbra que amargamente me acompaña y junto con ella mi acongojada soledad: donde recargo mi luto y mi ser al ir pasando el tiempo, en este sitio donde los rayos del sol olvidan iluminar.
Se que el sueño es un arma d doble filo,
Por que sumerge en el olvido y recae en ilusiones,
¿Qué más podría yo hacer bajo la sombra de este infierno?
Preferiría bostezar un puñado de humo y mirar con la vista oscura todo aquello que tuvo color,
Que vivir y andar sin testimonio de algún amor.
- Allá en la lejanía donde el beso del aire se sumerge en gotas de rocío y revive a las flores;
Vive la mujer que ansío volver a ver,
Aquella que una vez me entrego en su mirada tierna; un suspiro para mi alma,
La cual vaga por el mundo buscando consuelo.
Hoy me encuentro sumergido en recuerdos,
-¡Como si pudiera reconstruirlos!,
Siendo que no puede ser así.
Hoy aquí las flores visten de gris, siendo que vestían colores tan brillantes como el agua de mar al atardecer,
Hoy los atardeceres son melancólicos,
Siendo que eran para enamorarse al ver su belleza entre las llanuras,
Hoy en los cielos que vestían un azul prodigioso e inexplicable se tiñeron con nubarrones negros que gritan en forma de truenos; el descontento que existe,
Hoy mis ojos que se llenaban de fulgor al visitar las cuencas de tu alma; se han ido apagando como la flama de una vela al irse consumiendo su esencia.
Hoy el agua del río que fluía inalcanzable, que se escurría entre las piedras y conocía nuestro sentir;
Se detuvo como el hielo,
Su aspecto me hela al alma y aumenta mi agonía.
Hoy sin tu luz;
Sin tu aroma por los campos cubiertos por flores,
Sin tu voz por donde los ecos resonan,
Sin tu sombra por delante como guía a mi paso,
Me siento sin aliento al ir recorriendo el sendero que me ha tocado caminar.
Hoy el no estar a tu lado y decirte todo esto, me impide el seguir viviendo en este paradisíaco sitio,
Que es todo lo contrario a lo que tú ves cada amanecer y disfrutas cada anochecer.
De alguna manera mi única ilusión es volver a verte feliz entre mis brazos,
Una felicidad que anime mi corazón más;
Que apague mi angustia con un beso en la mejilla.
Hoy; tal vez mañana o quizás pasado,
Volveré a escribirte;
Realmente no lo se, pues mi vela se habrá de extinguir pronto.
Y es por ello que no se cuando lo haré.
Atte: Liofer Vna Draker
Hoy ni si quiera el cielo quiso salir a verme;
Y hoy ni el sol ni la luna iluminan mi sendero,
¿A donde se han marchado?
- Se han marchado contigo.
La virtud de volver al pasado es algo que le he pedido a la penumbra que amargamente me acompaña y junto con ella mi acongojada soledad: donde recargo mi luto y mi ser al ir pasando el tiempo, en este sitio donde los rayos del sol olvidan iluminar.
Se que el sueño es un arma d doble filo,
Por que sumerge en el olvido y recae en ilusiones,
¿Qué más podría yo hacer bajo la sombra de este infierno?
Preferiría bostezar un puñado de humo y mirar con la vista oscura todo aquello que tuvo color,
Que vivir y andar sin testimonio de algún amor.
- Allá en la lejanía donde el beso del aire se sumerge en gotas de rocío y revive a las flores;
Vive la mujer que ansío volver a ver,
Aquella que una vez me entrego en su mirada tierna; un suspiro para mi alma,
La cual vaga por el mundo buscando consuelo.
Hoy me encuentro sumergido en recuerdos,
-¡Como si pudiera reconstruirlos!,
Siendo que no puede ser así.
Hoy aquí las flores visten de gris, siendo que vestían colores tan brillantes como el agua de mar al atardecer,
Hoy los atardeceres son melancólicos,
Siendo que eran para enamorarse al ver su belleza entre las llanuras,
Hoy en los cielos que vestían un azul prodigioso e inexplicable se tiñeron con nubarrones negros que gritan en forma de truenos; el descontento que existe,
Hoy mis ojos que se llenaban de fulgor al visitar las cuencas de tu alma; se han ido apagando como la flama de una vela al irse consumiendo su esencia.
Hoy el agua del río que fluía inalcanzable, que se escurría entre las piedras y conocía nuestro sentir;
Se detuvo como el hielo,
Su aspecto me hela al alma y aumenta mi agonía.
Hoy sin tu luz;
Sin tu aroma por los campos cubiertos por flores,
Sin tu voz por donde los ecos resonan,
Sin tu sombra por delante como guía a mi paso,
Me siento sin aliento al ir recorriendo el sendero que me ha tocado caminar.
Hoy el no estar a tu lado y decirte todo esto, me impide el seguir viviendo en este paradisíaco sitio,
Que es todo lo contrario a lo que tú ves cada amanecer y disfrutas cada anochecer.
De alguna manera mi única ilusión es volver a verte feliz entre mis brazos,
Una felicidad que anime mi corazón más;
Que apague mi angustia con un beso en la mejilla.
Hoy; tal vez mañana o quizás pasado,
Volveré a escribirte;
Realmente no lo se, pues mi vela se habrá de extinguir pronto.
Y es por ello que no se cuando lo haré.
Atte: Liofer Vna Draker