Asklepios
Incinerando envidias
Hoy, sólo puedo vivirme como
un desdichado inquilino, olvidado de mí mismo,
que apenas es capaz de ocultarse tras las
sombras consumidas de unas viejas pasiones
que, de joven, llegó a compartir.
Voy olvidando la belleza de antiguas
melodías que, desde mi soledad,
difícilmente hoy puedo ver
difuminándose ante mí por desconocidas, por inabarcables;
también por extrañadas ya… y… desdibujadas.
Hoy, soy inquilino de mi propio olvido, de
una memoria moribunda, ausente…
que nunca descuidan pasar su recibo que,
como puedo voy pagando, con lo poco que me
va quedando de vida.
un desdichado inquilino, olvidado de mí mismo,
que apenas es capaz de ocultarse tras las
sombras consumidas de unas viejas pasiones
que, de joven, llegó a compartir.
Voy olvidando la belleza de antiguas
melodías que, desde mi soledad,
difícilmente hoy puedo ver
difuminándose ante mí por desconocidas, por inabarcables;
también por extrañadas ya… y… desdibujadas.
Hoy, soy inquilino de mi propio olvido, de
una memoria moribunda, ausente…
que nunca descuidan pasar su recibo que,
como puedo voy pagando, con lo poco que me
va quedando de vida.