Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy te vi pasar, tenías la mirada tranquila,
era el universo ordenado por el tiempo,
una mirada onda recuperando los planetas,
un roce de vista puro, sin vértices, clavando la luz
en el idioma exiguo de lo eterno,
una rienda de paz enlazando las vertientes
en mi frente desordenada, una mirada
tuya refugiando el destino, porque al nacer
la naturaleza del abrazo venía encriptada
en cada movimiento de su disciplinada forma
que te ordena de soberanías halladas.
Yo me esparzo en tu camino de luz suavizada
en tu rostro de fruta en tu tez izada
en su gesto habitado por el sueño,
y sí pudiera tenerte y acariciar tu llama dormida
de tu corazón candente te dejaría el beso,
el tibio beso ardido sobre tus labios que perecen,
luego le pediría a Dios que nos mirase fugazmente.
era el universo ordenado por el tiempo,
una mirada onda recuperando los planetas,
un roce de vista puro, sin vértices, clavando la luz
en el idioma exiguo de lo eterno,
una rienda de paz enlazando las vertientes
en mi frente desordenada, una mirada
tuya refugiando el destino, porque al nacer
la naturaleza del abrazo venía encriptada
en cada movimiento de su disciplinada forma
que te ordena de soberanías halladas.
Yo me esparzo en tu camino de luz suavizada
en tu rostro de fruta en tu tez izada
en su gesto habitado por el sueño,
y sí pudiera tenerte y acariciar tu llama dormida
de tu corazón candente te dejaría el beso,
el tibio beso ardido sobre tus labios que perecen,
luego le pediría a Dios que nos mirase fugazmente.
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