Hoy te vi pasar tenías la mirada tranquila
era el universo ordenado por el tiempo
una mirada onda recuperando los planetas
un roce de vista puro, sin vértices, clavando la luz
en el idioma exiguo de lo eterno,
una rienda de paz enlazando las vertientes
en mi frente desordenada, una mirada
tuya refugiando el destino porque al nacer
la naturaleza del abrazo venía encriptada
en cada movimiento de su disciplinada forma
que te ordena de soberanías halladas
Yo me esparzo en tu camino de luz suavizada
en tu rostro de fruta en tu tez izada
en su gesto habitado por el sueño,
y sí pudiera tenerte y acariciar tu llama dormida
de tu corazón candente te dejaría el beso,
el tibio beso ardido sobre tus labios que perecen,
luego le pediría a Dios que nos mirase fugazmente.