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Hoy, deseaba tocarte...
llevarte de mi brazo
por esas calles
en las que tantas...
veces te he soñado.
Necesitaba de ti..
de ese calor que no quema
pero que me abriga el alma,
de ese silencio…
que sólo rompe tu mirada,
del sello de tus labios
que cierran mi boca,
de la caricia interminable...
que no tiene fin,
de tu voz aterciopelada,
de la cárcel de tus brazos
de la que no, deseo huir.
Y llorar contigo esta necesidad...
de ser un sólo corazón,
compartir mi esperanza
mis sueños, y este cielo azul.
Sentir de una vez...
qué no soy dueña de mi vida,
que en tu vida, la hipotequé…
y qué, pagaré rigurosamente
con mi amor cada minuto
cada segundo, que tú me des.
Y cuando llegué el invierno..
ese invierno,
que no podremos detener,
con mis manos frías…
a ti, me acercaré,
y aunque más vieja
y más cansada,
tu cara acarariciaré,
te daré las gracias…
por seguir a mi lado,
y esos labios tiernos besaré
con el mismo deseo…
y con la misma pasión,
cómo en aquella primavera...
cuando te besé, por primera vez.
Hoy, deseaba tocarte...
llevarte de mi brazo
por esas calles
en las que tantas...
veces te he soñado.
Necesitaba de ti..
de ese calor que no quema
pero que me abriga el alma,
de ese silencio…
que sólo rompe tu mirada,
del sello de tus labios
que cierran mi boca,
de la caricia interminable...
que no tiene fin,
de tu voz aterciopelada,
de la cárcel de tus brazos
de la que no, deseo huir.
Y llorar contigo esta necesidad...
de ser un sólo corazón,
compartir mi esperanza
mis sueños, y este cielo azul.
Sentir de una vez...
qué no soy dueña de mi vida,
que en tu vida, la hipotequé…
y qué, pagaré rigurosamente
con mi amor cada minuto
cada segundo, que tú me des.
Y cuando llegué el invierno..
ese invierno,
que no podremos detener,
con mis manos frías…
a ti, me acercaré,
y aunque más vieja
y más cansada,
tu cara acarariciaré,
te daré las gracias…
por seguir a mi lado,
y esos labios tiernos besaré
con el mismo deseo…
y con la misma pasión,
cómo en aquella primavera...
cuando te besé, por primera vez.
Desear tenerlo y clamar que los deseos se expanden
entre esa melancolia purificada de amor no correspondido.
excelente obra que sin desmayo abunda en esos sentimientos
de tristeza. saludos amables de luzyabsenta
Hoy, deseaba tocarte...
llevarte de mi brazo
por esas calles
en las que tantas...
veces te he soñado.
Necesitaba de ti..
de ese calor que no quema
pero que me abriga el alma,
de ese silencio…
que sólo rompe tu mirada,
del sello de tus labios
que cierran mi boca,
de la caricia interminable...
que no tiene fin,
de tu voz aterciopelada,
de la cárcel de tus brazos
de la que no, deseo huir.
Y llorar contigo esta necesidad...
de ser un sólo corazón,
compartir mi esperanza
mis sueños, y este cielo azul.
Sentir de una vez...
qué no soy dueña de mi vida,
que en tu vida, la hipotequé…
y qué, pagaré rigurosamente
con mi amor cada minuto
cada segundo, que tú me des.
Y cuando llegué el invierno..
ese invierno,
que no podremos detener,
con mis manos frías…
a ti, me acercaré,
y aunque más vieja
y más cansada,
tu cara acarariciaré,
te daré las gracias…
por seguir a mi lado,
y esos labios tiernos besaré
con el mismo deseo…
y con la misma pasión,
cómo en aquella primavera...
cuando te besé, por primera vez.
Hoy, deseaba tocarte...
llevarte de mi brazo
por esas calles
en las que tantas...
veces te he soñado.
Necesitaba de ti..
de ese calor que no quema
pero que me abriga el alma,
de ese silencio…
que sólo rompe tu mirada,
del sello de tus labios
que cierran mi boca,
de la caricia interminable...
que no tiene fin,
de tu voz aterciopelada,
de la cárcel de tus brazos
de la que no, deseo huir.
Y llorar contigo esta necesidad...
de ser un sólo corazón,
compartir mi esperanza
mis sueños, y este cielo azul.
Sentir de una vez...
qué no soy dueña de mi vida,
que en tu vida, la hipotequé…
y qué, pagaré rigurosamente
con mi amor cada minuto
cada segundo, que tú me des.
Y cuando llegué el invierno..
ese invierno,
que no podremos detener,
con mis manos frías…
a ti, me acercaré,
y aunque más vieja
y más cansada,
tu cara acarariciaré,
te daré las gracias…
por seguir a mi lado,
y esos labios tiernos besaré
con el mismo deseo…
y con la misma pasión,
cómo en aquella primavera...
cuando te besé, por primera vez.
Cuando guardamos un tesoro como el amor, cuando estamoss seguros del otro tanto como de nosotros mismos, aún nos queda el enemigo del tiempo...
El tiempo al que no temes.
Un abrazo.
Jazmín