BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La música sabe seca.
En tus labios, en tus párpados,
la vida sabe a leña, a madera podrida,
a arena de ceniza amortiguada.
La música sabe seca, a cera de iglesia,
a panteón mustio, a recipiente de sangre,
a nulidad completa.
La música, tantas veces, espíritu desvanecido,
ha perdido su destello, desorientado su resplandor.
En las tristes hogueras, buitres de carroña
buscan tus largas orejas, y perforan tu lengua:
son tristes tus poemas.
©
En tus labios, en tus párpados,
la vida sabe a leña, a madera podrida,
a arena de ceniza amortiguada.
La música sabe seca, a cera de iglesia,
a panteón mustio, a recipiente de sangre,
a nulidad completa.
La música, tantas veces, espíritu desvanecido,
ha perdido su destello, desorientado su resplandor.
En las tristes hogueras, buitres de carroña
buscan tus largas orejas, y perforan tu lengua:
son tristes tus poemas.
©