Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
me hubiera gustado que te quedaras
a levantar mi caos,
a cerrar cortinas, a nacer sin madre,
a ser un dios en mí y como tal
entre mis manos perecieras como pereció
el dios que fui de todos mis sentidos,
de todas las malditas sensaciones,
de mi credo,
de mi bien con toda su moral en turno,
de mi mal, de mi actuar sin más ni menos,
de mis días de guardar con calma
en cama a todas las crucifixiones,
y de las cenas mayores con su carne,
con sus carnavales y todas sus gula,
con tu piel y todos tus espasmos,
me hubiera gustado que perecieras
ante mi mirada de peces pasados por agua,
en el vaho del vino de todas mis
consagraciones con sus sombras
en mis noches y la luz de las siluetas
tatuadas en la almohada,
me hubiera gustado que te quedara
ha escuchar de mí que los hubiera si existen
redentor de éste mi reino,
pues necio como soy y también contradictorio,
podría recitarte en la cama que si no existieran
a la cordura ya le habrían hecho un juicio
con certificado de perpetua,
y que sin ellos no creería que soy fuerte
y sería desde hace mucho, es decir,
desde tu tiempo, agua pasada por tu piel
hasta mis pies que ya no dicen nada,
un adiós agónico de dios, de ti, mi siempre adiós.
11.3.11 en una tarde harto calurosa, en un punto indescifrable de la vida, viendo pasar palomas de humo y suspiros mensajeros sin derrotero alguno, con remitente seguro.
Nota 1. El ojo del Don se posó en la tierra de mis amistades y algo debe deber esa tierra que tembló ante su mirada.
Nota 2. Este mundo es tan pequeño que lo que pasa allá repercute acá, y aun así la gente roba y trata de esconderse, que soberbia.
Nota 3. Un niño le pregunta a su papá ¿Dios te hizo a ti?, papá contesta; si hijo, dios me hizo, el niño vuelve a preguntar ¿y Dios me hizo a mi?, papá contesta, así es, Dios también te hizo a ti, el niño da la vuelta y al irse caminando dice; carambas sí que ha mejorado en su trabajo el Señor.
Nota 4. Por allá en Roma hay una encíclica que dice que si pueden comer carne en viernes santo, yo digo; si no me creen, solo lámanla, disfrútenla y déjenla que se vista después de bañarse.
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