Huele a perdición

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ocho y media de la noche,
pasear parece una locura

las tentaciones sobran en el aire
y el pecado no tiene cura.

Un cuarto para las doce
hay travestis sobre la vía
hay lesbianas abrazadas
y prostitutas ¡qué manía!.

Un traje de cuello blanco
va por el boulevard

un hombre con cara de santo
que confunde a los demás.

Muévete a prisa chico pervertido
¡despierta que esto no es el paraíso!,
suelta la maleta, no viajes con dinero
que aquí el aire apesta y te quitan el sueño.

Si de repente al pasar por la 33
ves que hay ladrones y asesinos
no te sorprendas ni uses el estrés
que es común en estos días,
el diablo anda sin previo aviso.

Que es lo más normal en estos días
al pasar por esas calles
encontrar cadáveres en la vía.

De repente al asomar a una esquina
un letrero me desvía, respiro para el alma,
mi alma pide campo al hospital,
un buen susto para mis huesos...
llevo un asesino atrás.

Sacude fuerte la camioneta hacia el mar
no hay tiempo de hacer parada
aunque quiera llegar hasta el bar,
un disparo sobre la banqueta
un policía aprieta el gatillo,
todo va a terminar.

No te sorprendas si al pasar
ves un entierro a media noche
que es costumbre aquí y allá,
que es costumbre aquí y allá
evitar los atropellos de la gente al pasar,
que es mejor no dar cabida
la lo que no quieres mirar.
 
Última edición:
no hay perdición que nos orille a tanta tristeza, la hay más allá de ella
Ocho y media de la noche,
pasear parece una locura

las tentaciones sobran en el aire
y el pecado no tiene cura.

Un cuarto para las doce
hay travestis sobre la vía
hay lesbianas abrazadas
y prostitutas ¡qué manía!.

Un traje de cuello blanco
va por el boulevard

un hombre con cara de santo
que confunde a los demás.

Muévete a prisa chico pervertido
¡despierta que esto no es el paraíso!,
suelta la maleta, no viajes con dinero
que aquí el aire apesta y te quitan el sueño.

Si de repente al pasar por la 33
ves que hay ladrones y asesinos
no te sorprendas ni uses el estrés
que es común en estos días,
el diablo anda sin previo aviso.

Que es lo más normal en estos días
al pasar por esas calles
encontrar cadáveres en la vía.

De repente al asomar a una esquina
un letrero me desvía, respiro para el alma,
mi alma pide campo al hospital,
un buen susto para mis huesos...
llevo un asesino atrás.

Sacude fuerte la camioneta hacia el mar
no hay tiempo de hacer parada
aunque quiera llegar hasta el bar,
un disparo sobre la banqueta
un policía aprieta el gatillo,
todo va a terminar.

No te sorprendas si al pasar
ves un entierro a media noche
que es costumbre aquí y allá,
que es costumbre aquí y allá
evitar los atropellos de la gente al pasar,
que es mejor no dar cabida
a lo que no quieres mirar.
 
Triste escena amigo, en algunos lugares más que en otros, pero la noche es el mejor lugar para todo esto, pero no hay nada oculto es la realidad. Abrazos
 
Ocho y media de la noche,
pasear parece una locura

las tentaciones sobran en el aire
y el pecado no tiene cura.

Un cuarto para las doce
hay travestis sobre la vía
hay lesbianas abrazadas
y prostitutas ¡qué manía!.

Un traje de cuello blanco
va por el boulevard

un hombre con cara de santo
que confunde a los demás.

Muévete a prisa chico pervertido
¡despierta que esto no es el paraíso!,
suelta la maleta, no viajes con dinero
que aquí el aire apesta y te quitan el sueño.

Si de repente al pasar por la 33
ves que hay ladrones y asesinos
no te sorprendas ni uses el estrés
que es común en estos días,
el diablo anda sin previo aviso.

Que es lo más normal en estos días
al pasar por esas calles
encontrar cadáveres en la vía.

De repente al asomar a una esquina
un letrero me desvía, respiro para el alma,
mi alma pide campo al hospital,
un buen susto para mis huesos...
llevo un asesino atrás.

Sacude fuerte la camioneta hacia el mar
no hay tiempo de hacer parada
aunque quiera llegar hasta el bar,
un disparo sobre la banqueta
un policía aprieta el gatillo,
todo va a terminar.

No te sorprendas si al pasar
ves un entierro a media noche
que es costumbre aquí y allá,
que es costumbre aquí y allá
evitar los atropellos de la gente al pasar,
que es mejor no dar cabida
a lo que no quieres mirar.
Noche entregada para ceñirse a esa perdicion donde la
melancolia es una escalera sin fin. excelente. saludos de
luzyabsenta
 

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