Escribo lentitudes asomadas de miedo,
y recorro las bastas regiones laceradas
donde lloran cautivas las piedras del silencio
devoradas por huellas mendigantes del alma.
Percibo entre las hierbas la poesia dormida,
y florecen mis ansias, escurridas del viento,
tengo tantas palabras naciendo de mi boca
que se escapan volando hacia el verbo infinito,
destilando la gracia de un pajaro risueno,
posando entre las ramas de un claro misticismo,
enjutado de ruinas amorosas y pobres,
pegadas en el blando pesar de los recuerdos.
german g
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