marquelo
Negrito villero
Una silla solitaria
Un codo ausente
El aire crucificado
viaja pesado
con sus grises garras.
El lamento
tiene una lengua seca
una idolatria
por la oscuridad
de los abismos.
Y el muerto
con su acerado oído
tiene el silencio
aún entre sus huesos.
No todo fue espera
de aires
hubo un tiempo
de tobogán
dónde todo resbalaba
con la sonrisa cayendo
entre noticias luminosas
entre suspiros huracanados
de velos viajeros
hubo
una comunión
con la sombra
con el mundo rodando
y el tiempo
olía a jardín
Pero ahora
el viento retrocedió
el mundo retrocedió
las sonrisas
cerraron la boca
y solo una huella quedó
entrerrada
fosilizada
esperando
a unos ojos
que interprete tu huella.