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Huellas

penabad57

Poeta veterano en el portal
Era tan pequeña, tan minúscula, tan efímera, que la olvidé.

La huella de mis siete años.

De pronto se hizo grande la pisada- o quizá fue un espejismo-
entonces empecé a caminar sobre la tierra y el cielo,
una inmensidad por descubrir.

Lancé rosas al aire,
volé con la perfección del ave náutica
hacia mi sol que era el mañana.

Yo solo hundía mi voz en el tiempo,
con veinte años la luz no muere en las esquinas,
es un imperio de claridad que absorbe el silencio de las sombras.

Alguna vez me vi levitando sin dejar símbolos en ninguna parte
solo alas y pies y uñas que viajaban al azul en una noche de invierno.

Pero, qué es una huella sino un rastro perdido en la memoria.

Amanece junto al mar, las nubes malvas al sur,
siento crecer una azucena en mis axilas,
-tú ya sabes que soy volátil como la brizna del polen-
el humo se aleja con la suavidad de una luciérnaga oscura,
la pompa de jabón bajo el solsticio de invierno,
su arco iris sobre el océano refulge.

Con los años las huellas son más profundas,
son huellas de plomo, son huellas sin amor,
porque saben que la reiteración es la muerte,
así nos anuncian los relojes la verdad,
su círculo eterno es una daga contra el corazón.

Me importa poco si agito la ceniza yacente
o si huyo hacia lo que ya no es posible,
hay cicatrices en mi ayer que aún reconozco,
son mis huellas mortales, mis faros ocultos,
no quiero que me veáis en la derrota del que busca el pan caído,
lo que vendrá es tierra virgen, jamás hollada, jamás sentida,
no es una huella en el mar, sino el arenal de una isla
que todavía no he pisado.
 
Última edición:
Era tan pequeña, tan minúscula, tan efímera, que la olvidé.

La huella de mis siete años.

De pronto se hizo grande la pisada- o quizá fue un espejismo-
entonces empecé a caminar sobre la tierra y el cielo,
una inmensidad por descubrir.

Lancé rosas al aire,
volé con la perfección del ave náutica
hacia mi sol que era el mañana.

Yo solo hundía mi voz en el tiempo,
con veinte años la luz no muere en las esquinas,
es un imperio de claridad que absorbe el silencio de las sombras.

Alguna vez me vi levitando sin dejar símbolos en ninguna parte
solo alas y pies y uñas que viajaban al azul en una noche de invierno.

Pero, qué es una huella sino un rastro perdido en la memoria.

Amanece sin un orden, cabalgo nubes,
siento crecer una azucena en mis axilas,
-tú ya sabes que soy volátil como la brizna del polen-
el humo se aleja con la suavidad de la luciérnaga,
la pompa de jabón bajo el solsticio de invierno,
su arco iris sobre el océano refulge.

Con los años las huellas son más profundas,
son huellas de plomo, son huellas sin amor,
porque saben que la reiteración es la muerte,
así nos anuncian los relojes la verdad,
su círculo eterno es una daga contra el corazón.

Me importa poco si piso lo nombrado
o si huyo hacia lo que ya no es posible,
hay cicatrices en mi ayer que aún reconozco,
son mis huellas mortales, mis faros ocultos,
no quiero que me veáis en la derrota del que busca el pan caído,
el futuro es tierra virgen, jamás hollada, jamás sentida,
no es una huella en el mar, sino el arenal de una isla
que todavía no he pisado.

Pocos poemas suelen tener "momentos", así les digo a las variaciones en las emociones que cada fragmento comunica.
Este poema tiene momentos, como cuando en una pieza de música clásica se aprecian las variaciones.
El futuro, sea cual sea, siempre puede ser esperanzador.
Y en cuanto a las huellas, quedan las que más nos importaron, para bien o para mal.
Cada obra tuya es un viaje que es un gusto emprender.
Un abrazo.
 
Me importa poco si piso lo nombrado
o si huyo hacia lo que ya no es posible,
hay cicatrices en mi ayer que aún reconozco,
son mis huellas mortales, mis faros ocultos,
no quiero que me veáis en la derrota del que busca el pan caído,
el futuro es tierra virgen, jamás hollada, jamás sentida,
no es una huella en el mar, sino el arenal de una isla
que todavía no he pisado.

Un precioso final para un precioso poema. A veces los recuerdos son tan reales, que no se si son soñados , o son reales
Que tengas buena semana
 
Era tan pequeña, tan minúscula, tan efímera, que la olvidé.

La huella de mis siete años.

De pronto se hizo grande la pisada- o quizá fue un espejismo-
entonces empecé a caminar sobre la tierra y el cielo,
una inmensidad por descubrir.

Lancé rosas al aire,
volé con la perfección del ave náutica
hacia mi sol que era el mañana.

Yo solo hundía mi voz en el tiempo,
con veinte años la luz no muere en las esquinas,
es un imperio de claridad que absorbe el silencio de las sombras.

Alguna vez me vi levitando sin dejar símbolos en ninguna parte
solo alas y pies y uñas que viajaban al azul en una noche de invierno.

Pero, qué es una huella sino un rastro perdido en la memoria.

Amanece sin un orden, cabalgo nubes,
siento crecer una azucena en mis axilas,
-tú ya sabes que soy volátil como la brizna del polen-
el humo se aleja con la suavidad de la luciérnaga,
la pompa de jabón bajo el solsticio de invierno,
su arco iris sobre el océano refulge.

Con los años las huellas son más profundas,
son huellas de plomo, son huellas sin amor,
porque saben que la reiteración es la muerte,
así nos anuncian los relojes la verdad,
su círculo eterno es una daga contra el corazón.

Me importa poco si piso lo nombrado
o si huyo hacia lo que ya no es posible,
hay cicatrices en mi ayer que aún reconozco,
son mis huellas mortales, mis faros ocultos,
no quiero que me veáis en la derrota del que busca el pan caído,
el futuro es tierra virgen, jamás hollada, jamás sentida,
no es una huella en el mar, sino el arenal de una isla
que todavía no he pisado.
Hay huellas que el pasado quedan y afectan nuestro presente ,pero también una esperanza y oportunidad que podemos afianzar en el futuro ,me atrapa con gratitud vuestro verso existencial ,poeta penabad57,,,saludos cordiales
 
Pocos poemas suelen tener "momentos", así les digo a las variaciones en las emociones que cada fragmento comunica.
Este poema tiene momentos, como cuando en una pieza de música clásica se aprecian las variaciones.
El futuro, sea cual sea, siempre puede ser esperanzador.
Y en cuanto a las huellas, quedan las que más nos importaron, para bien o para mal.
Cada obra tuya es un viaje que es un gusto emprender.
Un abrazo.
Mi agradecimiento por tu lectura y por el bonito comentario. Dejamos huellas de nuestro paso, yo soy de los que prefiere pensar en las huellas del porvenir antes que en las del pasado. Un abrazo grande.
 
Me importa poco si piso lo nombrado
o si huyo hacia lo que ya no es posible,
hay cicatrices en mi ayer que aún reconozco,
son mis huellas mortales, mis faros ocultos,
no quiero que me veáis en la derrota del que busca el pan caído,
el futuro es tierra virgen, jamás hollada, jamás sentida,
no es una huella en el mar, sino el arenal de una isla
que todavía no he pisado.

Un precioso final para un precioso poema. A veces los recuerdos son tan reales, que no se si son soñados , o son reales
Que tengas buena semana
Gracias, María, por dejar tu huella en este poema. Abrazos.
 

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