jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
fui a walmart de compras
compré cebollas
salsa inglesa
tocino
una caja de huevos con 12 huevos
uno de los huevos tenía la cáscara agrietada
puse el huevo a un lado y de otra caja
tomé un huevo y completé la docena
12 hermosos huevos blancos
12 hermosos huevos redondos
en la caja me interceptó un tipo con gorra y uniforme azul
pidió ver mis huevos
luego me miró a mí
usted le rompió un huevo a walmart
una mujer en bata blanca apareció
con el huevo roto dejado atrás
me defendí
el huevo ya estaba roto desde antes
yo sólo cambié el puto huevo por otro intacto
fui llevado a la oficina del gerente
el asunto aquel empezaba a pasarse de huevos
el gerente escuchó la versión del tipo de la gorra azul
luego echó un vistazo a mis huevos
tocó uno de ellos con delicadeza
yo aprecié en su rostro una luz de comprensión
un huevo no es cualquier cosa, parecía ser el mensaje
que se desprendía de aquella luz de comprensión
el tipo parecía saber cómo debían tratarse unos huevos
la ira que me embargaba se había esfumado
incluso me ofrecí a pagar el huevo roto
¿qué tanto podía costar un puto huevo a fin de cuentas?
el gerente seguía examinando mis huevos
los palpaba suavemente uno a uno con sus manos
algo había en ellos que lo mantenía absorto en su inspección
al final los soltó y ordenó que me regalaran los huevos
"como compensación por las molestias ocasionadas"
de vuelta en casa le conté el asunto a mi mujer
ella sólo se encogió de hombros
después de 10 años de vivir conmigo
debe estar hasta los huevos de mis historias