Roy Dávatoc
Poeta asiduo al portal
Después de lo efímero
sólo me queda el hueco infaltable en el costado,
-es decir, al lado derecho de mi cuerpo-
y un repentino bostezo
de aliento amargo,
-como el de mujer abandonada-
porque te llevaste el grito ahogado
de la sal de mi cuerpo
y un adiós que tiene traje de recuerdo.
sólo me queda el hueco infaltable en el costado,
-es decir, al lado derecho de mi cuerpo-
y un repentino bostezo
de aliento amargo,
-como el de mujer abandonada-
porque te llevaste el grito ahogado
de la sal de mi cuerpo
y un adiós que tiene traje de recuerdo.