Nommo
Poeta veterano en el portal
¡ Lo averigüé ! Es medicina.
El huevo de la gallina.
Sacia mi sed.
Es infusión sin parangón. Evitemos las comparaciones.
Sin exageraciones. La ciudad de Nueva York.
Y entonces, ¿ Tú ? Paraíso terrenal. Te devolví al elixir de la eterna Juventud.
Así es el Yo, o la Intuición. Una amalgama de aventura, tedio, mérito y talento.
Mas te desnudé, y se incrementó tu furia.
Y escapabas del laberinto, depositándote en el Bronx.
Junto a los delincuentes malcarados y turbios.
Pero yo me alié con Brooklyn y Manhattan.
Con Queens y el Soho. Con Harlem y el barrio chino.
Había una enorme pesadez, ¿ Recuerdas ? Como si fueran las cosquillas planetarias.
Eran nervios del planeta Tierra o Gaia. Escalofríos que se introducen en tu piel.
Y quisimos funcionar, fuera de órbita. En el éter cósmico; flotando, como satélites.
Pero el permiso no nos fue concecido, y el acceso, nos fue denegado.
Tuvimos que permanecer vírgenes, aquí abajo, como palomas que aman su catedral.
Como cochinos que buscan bellotas, bajo la encina.
Como ardillas en el nogal.
Y entonces, fuimos humanos.
El huevo de la gallina.
Sacia mi sed.
Es infusión sin parangón. Evitemos las comparaciones.
Sin exageraciones. La ciudad de Nueva York.
Y entonces, ¿ Tú ? Paraíso terrenal. Te devolví al elixir de la eterna Juventud.
Así es el Yo, o la Intuición. Una amalgama de aventura, tedio, mérito y talento.
Mas te desnudé, y se incrementó tu furia.
Y escapabas del laberinto, depositándote en el Bronx.
Junto a los delincuentes malcarados y turbios.
Pero yo me alié con Brooklyn y Manhattan.
Con Queens y el Soho. Con Harlem y el barrio chino.
Había una enorme pesadez, ¿ Recuerdas ? Como si fueran las cosquillas planetarias.
Eran nervios del planeta Tierra o Gaia. Escalofríos que se introducen en tu piel.
Y quisimos funcionar, fuera de órbita. En el éter cósmico; flotando, como satélites.
Pero el permiso no nos fue concecido, y el acceso, nos fue denegado.
Tuvimos que permanecer vírgenes, aquí abajo, como palomas que aman su catedral.
Como cochinos que buscan bellotas, bajo la encina.
Como ardillas en el nogal.
Y entonces, fuimos humanos.
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