Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Escala la desidia donde hiberno
el pulso alabastrino de mi llanto
guiando el gobernalle sin quebranto
al puerto que Caronte guarda eterno.
Apenas sé decirte si el infierno
despierta con tesón o si es abanto
el vuelo mal nacido de mi canto
tras jaulas que encasillan el cuaderno.
Allí sentía antaño que era libre
pudiendo amartillar en un poema
cualquier pesar al margen del calibre...
Mas hoy no queda fuego aunque me quema
saber que soy silencio y ya no vibre
la llama que del fénix fuera emblema.