Te evita porque desconoces las palabras mágicas que incentivan el llamado. Debes descifrar de mejor manera el rayo de luz que lo circunda, ese destello que cae desde el paisaje hasta tu ventana. Y tendrás que ser cauta y sigilosa, pues el reflejo aquel te conducirá de camino a casa, de regreso a esta habitación que ocupo pacientemente esperando rellenar mi ausencia con tu inesperada presencia. Pero mientras me persigues por la casa, yo te persigo a las afueras de ella, como una nube de humo alargada semejante a las muchas otras que se pintan en tu noche, en la tarde, en esta mañana en que regocijados detrás del cristal nos vemos a la distancia... Muy buen mensaje, he disfrutado tanto leyéndolo que me vi con un impulso en mis dedos, luego las palabras surgieron como humo. Después un perro, quizás el mismo, ladró en las cercanías y la prosa, esta prosa iluminó la pantalla. Un saludo.