Te pasas la vida huyendo, de piel en piel, de boca en boca, y sin embargo, como en el crimen perfecto, no dejas huella. Todo permanece inmutable y correcto, como un recuerdo de sueño, cual fantasía cumplida. Insaciable, es esa debilidad de sentirte necesaria por momentos y que va dejando cuerpos inertes en el suelo de esta soledad que te consume y que no consigues apaciguar. Indomable, porque incluso en tus mas ardientes y oscuros pensamientos pareces saber lo que haces, y ahora el que no lo sabe soy yo, que me pierdo y me ahogo en estas marcas de tu piel que ahora si pesan y me envenenan. Y Seguirás huyendo, una y otra vez, aunque mi boca, ya esta vez, sólo quiera ser un destino y no un parón en el camino.