José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Hoy que rebosaste mi copa con enojo
vas a entender lo que hizo tu locura,
y como en la ley del talión, ojo por ojo
vas a sentir del olvido su amargura.
Con el frio de la ausencia te castigo,
una montaña de hielo congelado,
porque haberte conocido lo maldigo
y un sabor como al ajenjo me haz dejado.
No te bastó con hacer el ridículo
dejando ver tu pensamiento obtuso,
un bochornoso y feo espectáculo
que en la distancia con razón me puso.
De ti he de huir como el diablo a la cruz,
porque el aceite con el agua no se mezclan
ni las tinieblas se parecen a la luz,
y no hay motivos que nos aten y complazcan.
vas a entender lo que hizo tu locura,
y como en la ley del talión, ojo por ojo
vas a sentir del olvido su amargura.
Con el frio de la ausencia te castigo,
una montaña de hielo congelado,
porque haberte conocido lo maldigo
y un sabor como al ajenjo me haz dejado.
No te bastó con hacer el ridículo
dejando ver tu pensamiento obtuso,
un bochornoso y feo espectáculo
que en la distancia con razón me puso.
De ti he de huir como el diablo a la cruz,
porque el aceite con el agua no se mezclan
ni las tinieblas se parecen a la luz,
y no hay motivos que nos aten y complazcan.