Es lo que hay
Poeta recién llegado
A tientas como Lázaro entre los laberintos
buscamos no caer de nuevo en el camino
de agua amarga y llagas resbalando
por nuestros ojos secos sin párpados.
Somos luz eterna navegando el abismo
entre nubes de caricias, sonrisas y besos,
siendo palabras profetas renaciendo
en el corazón inocente, ciego y limpio.
Dulzura primigenia de mil prietos tactos
engarzamos felices a nuestros costados,
nuestros hermanos semejantes salvados,
para crear al fin un nuevo paraíso.
Somos dolor, pero no sufrimiento,
sabiendo que nos espera sin remedio
la certeza de volar libres sin temor
en la cuna prometida del mundo.
Se cerrarán por siempre nuestras heridas,
siendo hijos del respeto a la Madre Tierra,
caminantes incansables junto a Rafael
para renunciar al vinagre y la hiel.
Fuego divino en nuestras manos
explotará en cada firme paso,
flama suave en nuestra honda voz
resonará en cada luna, en cada sol,
renaciendo de las cenizas del pasado,
creando un nuevo destino sin error.
En el resplandor late nuestra alma
ungida en gozo de caricia angelical
envuelta en verdad, flameando
desnuda de barro, silencio y mentira.
Y el tiempo dejará de ser verdugo
sin esperar a ser promesa rasgada
en este presente que nos desgarra.
Luz, amor y llama harán carne viva
sangrando en nuestra deseada esperanza.
Creeremos en el único todo, sabiendo
que somos grandes vacíos y nadas.
Vaciaremos acólitos con la fe renovada,
la desidia, la avaricia, la plaga,
para llenarnos extasiados de la droga
de la más tierna poderosa palabra
en las alas sonoras de Gabriel
y en el milagro de quien es El.
Es lo que hay. Ni más ni menos. sólo hablar con la lengua de los locos y el aliento de los poscritos.
buscamos no caer de nuevo en el camino
de agua amarga y llagas resbalando
por nuestros ojos secos sin párpados.
Somos luz eterna navegando el abismo
entre nubes de caricias, sonrisas y besos,
siendo palabras profetas renaciendo
en el corazón inocente, ciego y limpio.
Dulzura primigenia de mil prietos tactos
engarzamos felices a nuestros costados,
nuestros hermanos semejantes salvados,
para crear al fin un nuevo paraíso.
Somos dolor, pero no sufrimiento,
sabiendo que nos espera sin remedio
la certeza de volar libres sin temor
en la cuna prometida del mundo.
Se cerrarán por siempre nuestras heridas,
siendo hijos del respeto a la Madre Tierra,
caminantes incansables junto a Rafael
para renunciar al vinagre y la hiel.
Fuego divino en nuestras manos
explotará en cada firme paso,
flama suave en nuestra honda voz
resonará en cada luna, en cada sol,
renaciendo de las cenizas del pasado,
creando un nuevo destino sin error.
En el resplandor late nuestra alma
ungida en gozo de caricia angelical
envuelta en verdad, flameando
desnuda de barro, silencio y mentira.
Y el tiempo dejará de ser verdugo
sin esperar a ser promesa rasgada
en este presente que nos desgarra.
Luz, amor y llama harán carne viva
sangrando en nuestra deseada esperanza.
Creeremos en el único todo, sabiendo
que somos grandes vacíos y nadas.
Vaciaremos acólitos con la fe renovada,
la desidia, la avaricia, la plaga,
para llenarnos extasiados de la droga
de la más tierna poderosa palabra
en las alas sonoras de Gabriel
y en el milagro de quien es El.
Es lo que hay. Ni más ni menos. sólo hablar con la lengua de los locos y el aliento de los poscritos.
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