Eósforo
Poeta asiduo al portal
I. Requiescat in pace
En el sendero fúnebre de un día
el último estertor en mi ceñido
te dijo adiós, ya vete, amigo mío;
no hay vida si vivir es la agonía.
Qué trágica es la cruel melancolía
que nos llena al instante del quejido,
y aunque la vida fluye sin sentido
la gratitud no alcanza en la alegría.
Pero déjame darte un nuevo abrazo
y escuchar el consejo que profesas
cuando tu luz se apaga con tu ausencia.
Detengamos el tiempo en tu regazo
cuando susurras versos y confiesas
que es hora de partir... sin más renuencia.
En el sendero fúnebre de un día
el último estertor en mi ceñido
te dijo adiós, ya vete, amigo mío;
no hay vida si vivir es la agonía.
Qué trágica es la cruel melancolía
que nos llena al instante del quejido,
y aunque la vida fluye sin sentido
la gratitud no alcanza en la alegría.
Pero déjame darte un nuevo abrazo
y escuchar el consejo que profesas
cuando tu luz se apaga con tu ausencia.
Detengamos el tiempo en tu regazo
cuando susurras versos y confiesas
que es hora de partir... sin más renuencia.
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