I

Jorge Alexander Caicedo

Poeta recién llegado
Soy un déspota
al reclamar al mundo
tu presencia
como propia.

Que prepotencia
pretender contener
el mar de tu ojos
en mi tacto.

Pero en tu verso
de profundo purpura
que tiñe mis ojos
descansan mis pasos
los presentes
los que vienen.

Atravieso
la cascada infinita
la impenetrable distancia
el sueño y su atadura.

Tomo tus manos
desnudo tu pecho
y te contemplo
santuario de carne
donde me escondo
del patíbulo de pergamino
que es el destino.
 
Soy un déspota
al reclamar al mundo
tu presencia
como propia.

Que prepotencia
pretender contener
el mar de tu ojos
en mi tacto.

Pero en tu verso
de profundo purpura
que tiñe mis ojos
descansan mis pasos
los presentes
los que vienen.

Atravieso
la cascada infinita
la impenetrable distancia
el sueño y su atadura.

Tomo tus manos
desnudo tu pecho
y te contemplo
santuario de carne
donde me escondo
del patíbulo de pergamino
que es el destino.


Orquestada esencia que abraza la razon para intrometerse en el sentido del destino..., una tormenta de pensamiento que dan idea para que la mano cambie el emblema de las apariencias. bello versar. abrazos de luzyabsenta
 
Es un hermoso escrito,
como tantos otros vuestros,
acerca de un viaje retrospectivo trasciendiendo al otro
de una invasión a los espejos,
y de un exquicito dejo de erotismo.
Fascinante.
 

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