eduardocarpio
Poeta adicto al portal
IBA LA LUNA PURA DE CENIZA
Iba la luna pura de ceniza
como candil del cielo y de sus platas;
la noche de penumbra quebradiza
dormía tenues nubes escarlatas.
Vibrando por la cuerda se movía
el hilo de la araña sofocada
y el lecho del jardín se me ofrecía
al compás de una mano delicada.
Violín sonoro, lívido lamento.
Extrae Gíl Shahám de la chacona, (*)
la voz que Bach le puso al firmamento
y al humano la causa que lo abona.
Tras aquel pentagrama delicado
el tiempo sin reloj se desgranaba,
entre la madrugada, deleitado...
Y una peca en la luna se doraba.
eduardocarpio
17 de enero de 2013
Iba la luna pura de ceniza
como candil del cielo y de sus platas;
la noche de penumbra quebradiza
dormía tenues nubes escarlatas.
Vibrando por la cuerda se movía
el hilo de la araña sofocada
y el lecho del jardín se me ofrecía
al compás de una mano delicada.
Violín sonoro, lívido lamento.
Extrae Gíl Shahám de la chacona, (*)
la voz que Bach le puso al firmamento
y al humano la causa que lo abona.
Tras aquel pentagrama delicado
el tiempo sin reloj se desgranaba,
entre la madrugada, deleitado...
Y una peca en la luna se doraba.
eduardocarpio
17 de enero de 2013
(*) La Partita segunda para violín solo BWW 1004 de Bach, termina con la chacona, bella, compleja, distinta, ... Hay muchos y extraordinarios intérpretes. Me inclino por Gil Shaham. Violinista de técnica exquisita al que admiro, además, por su excepcional capacidad de transmitir. Sea este un mínimo recuerdo