IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Elevada la marea,
ascendiendo por necesidad,
oscilan las alas como olas,
las nubes se agrupan
sobre la noche aun presente,
halo que sentencia la esperanza,
a un vuelo que no conoce finitud,
tiemblan las plumas de un mortal,
como rayos anunciando la tarde,
se abalanza decisivo,
sobre el sol permanente,
la tenacidad en el inconsciente,
quemando cada trozo de entereza,
los mares reclaman su adiós,
las velas se extinguen,
cualquier dios se volvería esfinge,
cae su sueño,
bañado en misantropía,
piel de bronce, fe divina,
su silueta lo acompaña,
sombra vespertina,
en flamas,
encendiendo la trascendente cordura,
el recuerdo para un nuevo día.
ascendiendo por necesidad,
oscilan las alas como olas,
las nubes se agrupan
sobre la noche aun presente,
halo que sentencia la esperanza,
a un vuelo que no conoce finitud,
tiemblan las plumas de un mortal,
como rayos anunciando la tarde,
se abalanza decisivo,
sobre el sol permanente,
la tenacidad en el inconsciente,
quemando cada trozo de entereza,
los mares reclaman su adiós,
las velas se extinguen,
cualquier dios se volvería esfinge,
cae su sueño,
bañado en misantropía,
piel de bronce, fe divina,
su silueta lo acompaña,
sombra vespertina,
en flamas,
encendiendo la trascendente cordura,
el recuerdo para un nuevo día.