EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
El fuego de tus ojos, el brillo de tu loor
encenderá las brasas. Renacerá la fiebre
y todo mi carbón, producto de tu amor;
dejando atrás zaguán y toda luna en quiebre.
Besaré cada pétalo, cada capullo en flor
de tu cincelado cuerpo con magia de un orfebre.
Y sentiré de ti, tu orgasmo y tu licor
emancipado y libre, travieso como liebre.
Recorreré los campos, la fe de tus criterios
en busca de tus salmos y toda tu potencia
y mamaré la savia de todos tus misterios.
¡Morir, me dejaría bajo tu incandescencia!
y tras gozar del néctar, la miel de tus imperios;
no obstante, vivir quiero, gozando de tu esencia.
(No quiero transpirar mi sangre ni mi anhelo
amaneciendo sólo, sin tus perfectos labios)
Yo quiero de tus pechos todo el maná del cielo.
encenderá las brasas. Renacerá la fiebre
y todo mi carbón, producto de tu amor;
dejando atrás zaguán y toda luna en quiebre.
Besaré cada pétalo, cada capullo en flor
de tu cincelado cuerpo con magia de un orfebre.
Y sentiré de ti, tu orgasmo y tu licor
emancipado y libre, travieso como liebre.
Recorreré los campos, la fe de tus criterios
en busca de tus salmos y toda tu potencia
y mamaré la savia de todos tus misterios.
¡Morir, me dejaría bajo tu incandescencia!
y tras gozar del néctar, la miel de tus imperios;
no obstante, vivir quiero, gozando de tu esencia.
(No quiero transpirar mi sangre ni mi anhelo
amaneciendo sólo, sin tus perfectos labios)
Yo quiero de tus pechos todo el maná del cielo.