Si lo hago es porque puedo hacerlo, bien
o mal, qué importa. Puedo y quiero, nada,
todo. Perder, ganar, usar la espada.
Si quieres sucumbir entonces ven.
Ya me urge flirtearle a tu desdén.
No tolero a la tonta enamorada.
Te prefiero de cómplice y cegada
o haciéndote pasar por mi rehén.
Dos corazones y una vida en fuga.
Dos míseras razones para ser
un solo sentimiento que madruga.
Que nos sorprenda un nuevo amanecer,
quizás mudándonos la piel de oruga
y aprendiéndonos a reconocer.