jorge facundo perkins
Poeta recién llegado
“No nació de las lunas anquilosadas
ni de las musas envejecidas en olvidos”
ella fue la puerta de mi alma
y siguió el camino de los ríos
No entró en su cálida casa
el inmenso miembro de los libros
Los ovarios fueron el tedio
recibiendo la eyaculación del delirio.
La suave brisa y la calma
rubricaron su métrica y su ritmo
de las ranas y grillos , las asonancias
de mi corazón sus sentidos.
Son hierbas que sangran en las albas
amparadas con baldaquines de rocíos
no tiene abolengos ni ascendencias
voz con harapos de mendigo.
No se atavía de levita y capa
huye del pedante artificio
eligió caminar y se cortó las alas
pero no la empujarás al suicidio.
-¡Vomita y muérete!
Lo harè en vilo y desde la cama
Lo harè cuando esté sano y herido
como sobrevive la noche a las mañanas
vivirán sus ecos y el silencio eterno en tu sino
ni de las musas envejecidas en olvidos”
ella fue la puerta de mi alma
y siguió el camino de los ríos
No entró en su cálida casa
el inmenso miembro de los libros
Los ovarios fueron el tedio
recibiendo la eyaculación del delirio.
La suave brisa y la calma
rubricaron su métrica y su ritmo
de las ranas y grillos , las asonancias
de mi corazón sus sentidos.
Son hierbas que sangran en las albas
amparadas con baldaquines de rocíos
no tiene abolengos ni ascendencias
voz con harapos de mendigo.
No se atavía de levita y capa
huye del pedante artificio
eligió caminar y se cortó las alas
pero no la empujarás al suicidio.
-¡Vomita y muérete!
Lo harè en vilo y desde la cama
Lo harè cuando esté sano y herido
como sobrevive la noche a las mañanas
vivirán sus ecos y el silencio eterno en tu sino
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