No hay sombra mas eterna
que los hombres y sus ojos,
la ceguera de los mismos
y la estela de su manto.
¡Vete corazón tan lleno de juventud!
No merecen esos mares,
esos puertos del edén,
en tus pechos esa miel
y en tu boca la pasión.
Blancas vestiduras en el fuego;
blandas espadas al deseo; mueren en vida aquellos nuestros
por creer que estaba entero mi recuerdo y en sus adentros.
que los hombres y sus ojos,
la ceguera de los mismos
y la estela de su manto.
¡Vete corazón tan lleno de juventud!
No merecen esos mares,
esos puertos del edén,
en tus pechos esa miel
y en tu boca la pasión.
Blancas vestiduras en el fuego;
blandas espadas al deseo; mueren en vida aquellos nuestros
por creer que estaba entero mi recuerdo y en sus adentros.