rafaelalizeero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dentro de mi sepulcral soledad,
yo vivía como viven los muertos,
dormía bajo un sepulcro cubierto
de amargas flores
qué habían sido cortadas del desierto,
de ese lugar, dónde nunca pegaba el sol,
ni llovía, ni temblaba, ni pasaba el viento...
no corría Agua alguna,
todo a lo que podía llamarsele vida
andaba perdido, oculto en una laguna;
tan inmensa y tan honda
como la tristeza
que embarga e inunda al más triste de los tristes.
Y de repente apareció la Primavera,
el pájaro con su canto renació,
tú veniste a adornar mi aurora,
como alondra quienceañera,
trajiste al viento, la lluvia y el amor...
destruiste la amargura y dolor
con la suaves notas de tu canto.
Se secaron las secas flores
que adornaban mi soledad,
todo se volvió cenizas...
esa lápida que asfixiaba mi vida
se rompió en mil pedazos
con el sólo tocar tus labios.
En tus ojos se durmió la luz
y cegaba los míos...
te amé con amor infinito,
ese que hoy guardo en mi corazón,
ese con el que hoy te venero;
y resulta tan dificil, poder explicar
tal idolatría...
yo vivía como viven los muertos,
dormía bajo un sepulcro cubierto
de amargas flores
qué habían sido cortadas del desierto,
de ese lugar, dónde nunca pegaba el sol,
ni llovía, ni temblaba, ni pasaba el viento...
no corría Agua alguna,
todo a lo que podía llamarsele vida
andaba perdido, oculto en una laguna;
tan inmensa y tan honda
como la tristeza
que embarga e inunda al más triste de los tristes.
Y de repente apareció la Primavera,
el pájaro con su canto renació,
tú veniste a adornar mi aurora,
como alondra quienceañera,
trajiste al viento, la lluvia y el amor...
destruiste la amargura y dolor
con la suaves notas de tu canto.
Se secaron las secas flores
que adornaban mi soledad,
todo se volvió cenizas...
esa lápida que asfixiaba mi vida
se rompió en mil pedazos
con el sólo tocar tus labios.
En tus ojos se durmió la luz
y cegaba los míos...
te amé con amor infinito,
ese que hoy guardo en mi corazón,
ese con el que hoy te venero;
y resulta tan dificil, poder explicar
tal idolatría...