En el dorso del todo y
a la vuelta de la ausencia estás tú.
En el recodo que crepita como una hoguera mullida del hogar en la mañana, está tu boca que estrena el chasquido de mi bruma de beso.
En la esquina beige de tu piel estoy yo
resbalando
vecina de tus pliegues
inquieta por los bordes
precisos y cercanos
que excede el cuerpo todo.
a la vuelta de la ausencia estás tú.
En el recodo que crepita como una hoguera mullida del hogar en la mañana, está tu boca que estrena el chasquido de mi bruma de beso.
En la esquina beige de tu piel estoy yo
resbalando
vecina de tus pliegues
inquieta por los bordes
precisos y cercanos
que excede el cuerpo todo.