BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por más que me pintara yo
con tintes apócrifos, lenguajes
excéntricos, vínculos exiguos,
dominantes notas,
exigentes triunfos, órganos
ilimitados, élites exiguas,
dinastías emocionales, prepucios
escandalosos, glandes inmateriales,
sombrías ejecuciones
de tentaderos o singladuras impersonales,
yo era yo, carne de mi carne, precipicio
ignorante de flores inmortales, risa
estentórea de divina majestad, convocación
de lamentos o claroscuros en mitad
de la nada. Era yo, el que recibía
el viento de las alas desde el trigo descompuesto,
era yo, el ebrio de licor
o caracoles, el calidoscopio de rostros
no desdeñosos ni asimilados todavía.
Miradme, ni yo sé lo que dijera
ignoro contumazmente mis propias convicciones,
mis propios desaciertos: mirad, mi cuerpo
arrugado por la mala costumbre
de pensar. A estas alturas, no hay ya carne en mis ojos,
ni iris para mirar profundamente el horizonte-.
©
con tintes apócrifos, lenguajes
excéntricos, vínculos exiguos,
dominantes notas,
exigentes triunfos, órganos
ilimitados, élites exiguas,
dinastías emocionales, prepucios
escandalosos, glandes inmateriales,
sombrías ejecuciones
de tentaderos o singladuras impersonales,
yo era yo, carne de mi carne, precipicio
ignorante de flores inmortales, risa
estentórea de divina majestad, convocación
de lamentos o claroscuros en mitad
de la nada. Era yo, el que recibía
el viento de las alas desde el trigo descompuesto,
era yo, el ebrio de licor
o caracoles, el calidoscopio de rostros
no desdeñosos ni asimilados todavía.
Miradme, ni yo sé lo que dijera
ignoro contumazmente mis propias convicciones,
mis propios desaciertos: mirad, mi cuerpo
arrugado por la mala costumbre
de pensar. A estas alturas, no hay ya carne en mis ojos,
ni iris para mirar profundamente el horizonte-.
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