vronte
Poeta infiel al portal
Ignotus Intencionis.
Los alaridos se transmutan en el adversario de las maravillas,
asi la mirada fija en el objeto arruina tus exuberantes manifestaciones anheladas.
Oh, heredero apetente,
Ambicionas meretrices de cualidades apolíneas,
Ser guiado por carruajes vertiginosos,
Obedecido por vasallos dóciles en todo proceder.
Todo está a distancia de tacto avecinado
si consientes su valía impronunciable
a cambio de destrezas innombrables del verbo encantado.
Magia.
Di las palabras con respeto desenfadado.
Magia.
Llama la noche y despierta el durmiente halo.
Magia.
Desvanece el manto de la certidumbre.
Magia.
Maquilla mi rostro y que se deslumbren.
Porque la sobriedad ha asesinado a los poetas.
Porque la mesura la desvirgado a todo esteta.
Porque la vida acaba cuando se hace espera.
Todo es un instante de naturaleza quieta.
Encántalos…
Que te brinden sin recelos todo lo que atesoran.
Usalos…
Hambrientos por el ansia de fusión con el hombre con designios.
Amalos…
Hasta que sacrificarlos sea impostergable.
Poséelos… oh si, poséelos…
Manifiestan los deseos.
Han llegado sin recelos.
Cultivad la indiferencia en el arribo de esos velos.
Obsesionadlos con tus ecos…
Deja que te eleven hasta las estancias…
Y te reverencien en su frenesí….
Sacien tus desvelos
Y vivas para siempre sin indicios del génesis para esta notable condición:
Un estado intratable de salvaje frustración.
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