Alfie Arellano
Poeta recién llegado
Sillones amplios sobre un piso de madera
en donde infinidad de veces amencimos
ebrios, desnudos, cansados, hartos, fastidiados…
En medio de ellos, una mesa, a veces negra.
En frente, una televisión que, la última vez
que la recuerdo encendida, había una serie
sobre un asesino serial, ya pasaron varios meses
desde esa ocasión todo ha sido muy diferente.
Aquella sala era un buen lugar para tener
conversaciones largas; entraba mucha luz
a esa parte de la casa y siempre estaba fresca;
A decir verdad, extraño ese lugar, tan calido,
tan ameno, tan nuestro. Tu sonrisa en ese lugar
no tenía fin pero tus lágrimas tampoco.
Así como amé esa sala también la aborrecí.
en donde infinidad de veces amencimos
ebrios, desnudos, cansados, hartos, fastidiados…
En medio de ellos, una mesa, a veces negra.
En frente, una televisión que, la última vez
que la recuerdo encendida, había una serie
sobre un asesino serial, ya pasaron varios meses
desde esa ocasión todo ha sido muy diferente.
Aquella sala era un buen lugar para tener
conversaciones largas; entraba mucha luz
a esa parte de la casa y siempre estaba fresca;
A decir verdad, extraño ese lugar, tan calido,
tan ameno, tan nuestro. Tu sonrisa en ese lugar
no tenía fin pero tus lágrimas tampoco.
Así como amé esa sala también la aborrecí.