Eósforo
Poeta asiduo al portal
II. Requiescat in pace
A dónde te has marchado golondrina,
por qué te posas en mis ojos grises
y dejas solo, amigo, las raíces
del tiempo fugitivo que fulmina.
Tal vez el alma yace en la fuslina,
en el crisol perpetuo, que bendices,
al verter la esperanza y sus matices
en la mano, el abrazo... que declina.
No, no espero encontrarte en otra vida,
ni en el idilio y cielo prometido,
pero un vacío llena mis espejos.
Y aunque te siento, padre, en el olvido,
en un atril hoy abro tus consejos
y eternizo en mis versos... tu partida.
A dónde te has marchado golondrina,
por qué te posas en mis ojos grises
y dejas solo, amigo, las raíces
del tiempo fugitivo que fulmina.
Tal vez el alma yace en la fuslina,
en el crisol perpetuo, que bendices,
al verter la esperanza y sus matices
en la mano, el abrazo... que declina.
No, no espero encontrarte en otra vida,
ni en el idilio y cielo prometido,
pero un vacío llena mis espejos.
Y aunque te siento, padre, en el olvido,
en un atril hoy abro tus consejos
y eternizo en mis versos... tu partida.
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