Iker Jiménez

A Verd

Poeta recién llegado
El carril único se estrechaba en la penumbra. Rayos lunares entre las ramas.

Los faros descubrían solo unos metros delante; conducía cada vez más despacio. Raíces resquebrajan el asfalto como pintura negrísima.

Lucecitas rojas: los botones de gasolina y aceite parpadean.

Dudó si imaginaba el sonido: un repiqueteo en el parabrisas trasero. Cada vez más despacio… Casi ya sin luna fantasmal, queda el halo rojo de los faros en el retrovisor.

El indicador de la gasolina ahora permanece encendido.
—¿Me quedaré aquí parado?

Una señal de tráfico blanca, ladeada hacia la carretera. Nada indica.

Un volantazo: un golpe hueco en la chapa, en la puerta trasera.

Por el rabillo del ojo, a su izquierda, tras la ventanilla, una cara pálida y suspendida mira de frente. Se atrevió a girarse... Nada.

El repiqueteo ahora sobre el techo, desde atrás acercándose a su cabeza.

Brazos tensos por el frío, las manos pálidas y agarrotadas, inmóviles sobre el volante.

Miró por el retrovisor, una vez más.

Ahí estaban mis ojos blancos, en el asiento trasero.

Mi cara iluminada de un rojo que antes había sido confortable.

Se quedó petrificado.

El tiempo se detuvo.

Dejó de respirar.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba