Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero que mis letras
sean hirientes
pero es que tienes raros
hasta los dientes
Naciste tan desigual,
tan, tan extraviada
que al mirar no sabia
donde tus ojos miraban
El azul de tus ojos,
limpio, tal vez cómo tu alma.
Que el cielo, compadecido
te regaló, para salvar tu cara.
Siempre hay un punto
en el horizonte inmenso
donde la belleza busca
un dulce encuentro.
sean hirientes
pero es que tienes raros
hasta los dientes
Naciste tan desigual,
tan, tan extraviada
que al mirar no sabia
donde tus ojos miraban
El azul de tus ojos,
limpio, tal vez cómo tu alma.
Que el cielo, compadecido
te regaló, para salvar tu cara.
Siempre hay un punto
en el horizonte inmenso
donde la belleza busca
un dulce encuentro.